Leímos cientos de mensajes de mujeres que entrenan en Argentina. Casi nadie deja el gimnasio por falta de fuerza. Lo dejan porque se les abre la mano, porque arde, porque "un asco son mis manos".
La mayoría de las barras no fueron diseñadas para manos de mujer: tu agarre trabaja de más solo para sostenerse. Y las soluciones que había eran de tela y se rompían por la costura, o venían en negro con rojo y un animal en el logo. Entonces hicimos una.